En verdes ramas nací, en molino me estrujaron, en un pozo me metí, y del pozo me sacaron a la cocina a freír. (El aceite) |
De verde me volví negra y me molieron con tino, hasta que al final del todo, de mí hicieron oro fino. (La aceituna) |
Negra por dentro, negra por fuera, es mi corazón negra madera. (La aceituna) |
Tengo cabeza redonda, sin nariz, ojos ni frente, y mi cuerpo se compone tan sólo de blancos dientes. (El ajo) |
| Ave me llaman a veces y es llana mi condición. (La avellana) |
Ave soy, pero no vuelo; mi nombre es cosa muy llana: soy una simple serrana, hija de un hijo del suelo. (La avellana) |
| Soy ave y soy llana, pero no tengo pico ni alas. (La avellana) |
Blanquilla es mi nombre y endulzo la vida al hombre. (El azúcar) |
Zumba que te zumbarás, van y vienen sin descanso, de flor en flor trajinando y nuestra vida endulzando. (Las abejas) |
Mi picadura es dañina, mi cuerpo insignificante, pero el néctar que yo doy os lo coméis al instante. (La abeja) |
| De celda en celda voy pero presa no estoy. (La abeja) |
¿Quién hace en los troncos su oscura casita y allí esconde, avara, cuanto necesita? (La ardilla) |
| No vuela y tiene un ala, no es camión y hace "cran". (El alacrán) |
Vive en el desierto, mata a las personas, debajo de las piedras, muy bien se acomoda. (El alacrán) |
| En rincones y entre ramas mis redes voy construyendo, para que moscas incautas, en ellas vayan cayendo. (La araña) |
Nunca camina por tierra, ni vuela, ni sabe nadar, pero aún así siempre corre, sube y baja sin parar. (La araña) |
| Sin el aire yo no vivo; sin la tierra yo me muero; tengo yemas sin ser huevo, y copa sin ser sombrero. (El árbol) |
Hay quien bebe por la boca, que es la forma de beber, pero sé de alguien que bebe solamente por los pies. (El árbol) |
| Me desnudan cuando hace frío y me visten en el estío. (El árbol) |
Es un gran señorón tiene verde sombrero y pantalón marrón. (El árbol) |
| En primavera te deleito, en verano te refresco, en otoño te alimento y en invierno te caliento. (El árbol) |
Como cuerda, yo amarro como cadenas, sujeto tengo un brazo y muchos dedos enterrados por el suelo. (La raíz de los árboles) |
| Soy un árbol frondoso que da buen fruto pero cuando oyen mi nombre dicen que hurto. (El algarrobo) |
Son nuestras blancas flores a veces tan tempranas, que la nieve, envidiosa, viene a ver si nos gana (El almendro) |
| Tengo nombre árabe y soy cristiana, tengo cante pero no canto necesariamente y en el Reino de Valencia vivo constantemente. (Alicante) |
Pasa el Ebro por mi puerta y mi canción lleva al mar. Aquí apareció la Virgen en lo alto de un pilar. (Zaragoza) |
| En la punta sur de España, una ciudad con castillo que al moro no se rindió porque Guzmán no cedió ni ante la muerte de su hijo. (Tarifa) |
Con lo grande que era, con lo grande que es, y hasta el decimoquinto no se la ve. (América) |
| Cada país me distingue, pues yo lo represento, suelo estar en las alturas, cara al sol y cara al viento. (La bandera) |
La ciudad es un primor, en su nombre tiene pan y un sonido de tambor; un Santo que honra le da y unos toros con furor. (Pamplona) |
Damas comen de mi carne; damas comen de mi ser. Si no adivinas mi nombre, poco ingenio has de tener. (Damasco) |
¿Os lo creeréis si os lo digo que ésta es su capital ? Pero no es ésta, os lo digo, sino ruega y lo sabrás. (Oslo y Noruega) |
| Entra el estudioso, nunca el holgazán, va buscando libros que allí encontrará. (La biblioteca) |
A ti acudo, en ti maduro, trabajo y estudio para el futuro. (El colegio) |
| Niños y niñas con sus profesores, pupitres y sillas, pizarras y flores, libros y cuadernos, tizas, borradores, muchos lapiceros de varios colores. Allí tu vas. ¿Lo adivinarás? (El colegio) |
Abierta siempre estoy para todos los niños. Cerrada y triste me quedo los domingos. (La escuela) |
| Un valiente domador que tiene la intrepidez de enseñar a la niñez. (El maestro) |
En un rincón de la clase, dónde yo estoy colocada, acudes con los papeles que no te sirven de nada. (La papelera) |
| Colgada en la pared me tienen y con la tiza me hieren. (La pizarra) |
| Me llegan las cartas y no sé leer y, aunque me las trago, no mancho el papel. (El buzón) |
Todos me pisan a mí, pero yo no piso a nadie; todos preguntan por mí, yo no pregunto por nadie. (La calle) |
| Un bulto veo venir, sus pasos no hay quien los cuente, y, cuando se acerca a mí, meto mi cuerpo en su vientre. (El coche) |
Zapatos de goma, ojos de cristal, con una manguera lo alimentarás, dentro del garaje lo sueles guardar. (El coche) |
| Le hacen correr sus caballos y nunca le salen callos. (El coche) |
Vivo entre dos muros que no pueden verse y aunque no me doblo me dobla la gente. (La esquina) |
| Venden pastillas y jarabes para curarte de todos los males. (La farmacia) |
Alta y delgada, cabeza brillante, ilumina de noche a los caminantes. (La farola) |
| Doy vueltas y no soy tiempo, un secreto sé guardar, si no me cuidan, me pierdo. ¿Con mi nombre sabrás dar? (La llave) |
Es un campo colorado con los surcos muy derechos; muy en alto está situado e inclinado de dos lados. (El tejado) |
| Soy liso y llano en extremo, y, aunque me falta la voz, digo en su cara a cualquiera la más leve imperfección; contesto al que me pregunta sin lisonja ni aflicción, si la misma cara pone, la misma le pongo yo. (El espejo) |
Tengo dientes y no muerdo, desenredo con cuidado, caminos abro en tu pelo, ya sea liso o rizado. (El peine) |
| Cuatro patas tiene y no puede andar también cabecera sin saber hablar. (La cama) |
Una señorita de carnes muy blandas, que sin ser enferma siempre está en la cama. (La almohada) |
| Yo tengo calor y frío y no frío sin calor y sin ser ni mar ni río peces en mí he visto yo. (La sartén) |
En el campo fui nacida vestida de verdes ramas y al pueblo me trajeron para servir a las damas, a mí todo me regalan, caramelos, miel, melada, más yo todo lo reparto porque no sé comer nada. (La mesa) |
| Se parece a mi madre pero es más mayor, tiene otros hijos que mis tíos son. (La abuela) |
| Empieza por "a" y no es ave, sin ser ave, vuela. ¿Quién será? (La abuela) |
Duerme bien en su cunita a veces es un llorón, pero también se sonríe tomando su biberón. (El bebé) |
| ¿Qué parentesco tendrás con la hija de una dama que está con papá casada? (La hermana) |
De tus tíos es hermana, es hija de tus abuelos y quién más a ti te ama. (La madre) |
| Dos hermanas, mentira no es, la una es mi tía, la otra no lo es. (La madre) |
Nieto de tu bisabuelo, padre de tus hermanos, de tus primos es el tío y de tus tíos hermano. (El padre) |
| Con mi cara roja, mi ojo negro y mi vestido verde el campo alegro. (La amapola) |
Unas manchas encarnadas entre los trigales son notas coloradas que alegran a los zagales. (La amapola) |
| En el monte fue nacido lo que nunca fue sembrado; tiene las patitas verdes y el bonete colorado. (La amapola) |
Una especie de corona de color que atrae a los visitantes a la flor. (La corola) |
| De la mar salió mi nombre y tan desgraciada nací que huyendo de mi desgracia contra una garita dí. (La margarita) |
Soy la flor del indeciso y del adivinador, todos me arrancan los pétalos: sí, no, sí no, sí, no. (La margarita) |
| ¿Cuál de las flores es la que lleva en su nombre las cinco vocales? (La orquídea) |
Pura como el aire puro, perversa como un traidor, rojo es su color oscuro y su aroma embriagador. (La rosa) |
| Es redonda, es de goma, de madera o de metal y sale a dar una vuelta con una amiga igual. (La rueda) |
Redondo, redondo, fila por fila; quien sepa leer mi nombre escriba. (La criba) |
| En un cuarto me arrinconan sin acordarse de mí pero pronto van a buscarme cuando tienen que subir. (La escalera) |
Tengo nombre de animal, cuando la rueda se pincha me tienes que utilizar. (El gato) |
| Nombre de ciudad tengo y a todo el que froto algo le desprendo. (La lima) |
Con la boca aprieto muy valiente y nunca me rompo un diente. (La llave inglesa) |
| Golpe tras golpe, clavo tras clavo, eso es lo que yo hago. (El martillo) |
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| Tengo un sonido tan suave, que ángeles tocan en mí; mis cuerdas acompañaron los salmos del rey David. (El arpa) |
Mis caras redondas, ¡qué estiradas son! a fuerza de golpes, así canto yo. (El tambor) |
| Zumba que te zumba, se oye mi son, en las noches navideñas, hasta que aparece el sol. (La zambomba) |
Dama con pendiente que toca deprisa para que la gente no pierda la misa. (La campana) |
| Entre pared y pared hay una santa mujer que con el diente llama a la gente, con las muelas a las mozuelas, con los colmillos a los chiquillos. (La campana) |
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| Puedo ser alegre o triste, según quien me toque esté: con que me rasgues las cuerdas, buen sonido emitiré. (La guitarra) |
En una larga abertura tengo yo mi dentadura y luego que empiezo a hablar, todas mis piezas se mueven sin poderlas yo parar. (El piano) |
| Bolitas pequeñas, de metal o de cristal, mételas en el hoyo y nunca perderás. (Las canicas) |
Bajo mi carpa gigante, acojo a chicos y grandes; payasos y trapecistas son típicos en mis pistas. (El circo) |
| El rey y la reina con ocho peones, caballos y torres, combaten y comen. (El ajedrez) |
Cuando yo subo, tú bajas; si tú subes, bajo yo: a la misma altura nunca podemos estar los dos. (El balancín) |
| Todos dicen que me quieren para hacer buenas jugadas, y, en cambio, cuando me tienen me tratan siempre a patadas. (El balón) |
Juegan en la cancha más altos que bajos; meten la pelota dentro de los aros. (El baloncesto) |
| La pones sobre la mesa, la partes y la repartes pero nadie se la come. (La baraja) |
Un arco arriba y tú debajo; un arco abajo, pasas por encima. (La comba) |
Yo fui tu primer sonido cuando comenzaste a hablar y soy la primera letra que en el alfabeto está. (La letra A) |
Aunque diciendo mi nombre des tú casi un estornudo, hacha me tiene en su vientre pero mi sonido es mudo. (La letra H) |
| Soy un palito muy derechito y encima de la frente llevo un mosquito que ni pica ni vuela ni toca la vihuela (La letra I) |
En medio del mar estoy, no soy ni buque ni vela y si vas al arsenal me encontrarás la primera. (La Letra A) |
| La letra más alta soy, la más delgada también, la luna y el sol me llevan, el aire nunca me ve. (La letra L) |
Casi la lleva al principio, pancarta en la mitad y amanecer ya muy al final. (La letra C) |
| Dedos tiene dos, piernas y brazos no. (La letra D) |
¿Que es lo que se repite una vez cada minuto, dos veces cada momento y nunca en cien años? (La letra M) |
| Bolita tengo tinta, también capucha tengo y escribo bien. (El bolígrafo) |
Cruza los ríos, también los mares, vuela sin alas a todas partes. (La carta) |
| Yo salgo todos los días por eso me llaman diario. Estoy lleno de noticias, sucesos y comentarios. (El periódico) |
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| Todas las palabras sé y, aunque todas las explico, nunca las pronunciaré. (El diccionario) |
Campo blanco, flores negras, un arado, cinco yeguas. (La escritura) |
| Con mis hojas bien unidas, que no me las lleva el viento, no doy sombra ni cobijo, pero enseño y entretengo. (El libro) |
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| No pienses en otras cosas, que las tienes en el mar, o las ves llegar furiosas, o las ves mansas llegar. (Las olas) |
Lleva años en el mar y aún no sabe nadar. (La arena) |
| Que lo busquen en el mar, porque en la tierra por más que aren, que aren, que en la tierra no lo encuentran. (El arenque) |
En mí se mueren los ríos, y por mí los barcos van, muy breve es el nombre mío, tres letras tiene, no más. (El mar) |
| Tengo tinta, tengo plumas y brazos tengo, además, pero no puedo escribir, porque no aprendí jamás. (El calamar) |
Es la reina de los mares, su dentadura es muy buena, y por no ir nunca vacía, siempre dicen que va llena. (La ballena) |
| Uso aguja sin coser, corto sin tijeras, y ando sin pié. (El barco) |
No lo parezco y soy pez, y mi forma la refleja una pieza de ajedrez. (El caballito de mar) |
| En la ventana soy dama, en el balcón soy señora, en la mesa cortesana y en el campo labradora. (El agua) |
Viene del cielo, del cielo viene, a unos disgusta y a otros mantiene. (La lluvia) |
| Nazco en lugares abruptos sin haber tenido padre y conforme voy muriendo va naciendo mi madre. (La nieve) |
Ni lo puedes ver ni vives sin él (El aire) |
| Nicanor tenía un barco y con él surcaba el río; ¿era este un barco pequeño o este era un gran navío? Lee despacio, Encarnación, y hallarás la solución. (Norte, sur, este y oeste) |
Doy al cielo resplandores cuando deja de llover: abanico de colores, que nunca podrás coger. (El arco iris) |
| Lleva años en el mar y aún no sabe nadar. (La arena) |
En verano barbudo y en invierno desnudo, ¡esto es muy duro! (El bosque) |
Todo el mundo lo lleva, todo el mundo lo tiene, porque a todos les dan uno en cuanto al mundo vienen. (El nombre) |
Este banco está ocupado por un padre y por un hijo. El padre se llama Juan el hijo ya te lo he dicho. (Esteban) |
| Del mar salió mi nombre y, tan desgraciada nací, que, huyendo de la desgracia, contra una garita di. (Margarita) |
Detrás de una esquina hay una tina llena de flores; si eres discreta acierta mi nombre. (Florentina) |
| Tres partes tiene mi nombre: en Francia está la primera; la segunda, aunque te asombre, dentro de un cisne se esconde y la tercera la tiene la cocinera. (Francisco) |
Con "V" empieza mi nombre, suelo ir con la corriente, dicen de mí -por costumbre- que donde voy, va la gente. (Vicente) |
| De Isabel, quitando el "bel", y de Lucas, lo postrero. ¿Cómo se llama la joven? Adivina, caballero. (Luisa) |
Nace en el mar, muere en el río. Ese es mi nombre... ¡pues vaya un lío! (Mario) |
| Sin ser cojo usa muleta, y espada larga de acero, y ante el toro no se inquieta. (El torero) |
Preparo el terreno y la semilla siembro; siempre esperando que el sol y la lluvia lleguen a tiempo. (El agricultor) |
| Ni torcida ni inclinada tiene que estar la pared, para eso tengo plomada y me ayudo del nivel. (El albañil) |
La cartera, compañera, me acompaña con frecuencia, voy de portal en portal llevando correspondencia. (El cartero) |
| Todos los días del año me levanto muy temprano a quitar los desperdicios y basuras de tu barrio. (El barrendero) |
Con una manguera, casco y escalera apago los fuegos y las hogueras. (El bombero) |
| Agita el cartucho, carga la pistola, pasa un algodón, y con un azote pone la inyección. (La enfermera) |
Caminar es su destino y, yendo de casa en casa, de su valija de cuero saca paquetes y cartas. (El cartero) |
| No soy ave, ni soy pez, ni soy una cosa rara; y sin ser ave ni nada, soy nada y ave al revés. (Adán y Eva) |
Era un animal feroz, hasta pintarlo de rosa; ahora nos divierte mucho; lo feroz... ya es otra cosa. (La pantera rosa) |
| Una madrastra la odia, una manzana la mata, un príncipe muy hermoso de la muerte la rescata. (Blancanieves) |
Su madrastra y sus hermanas no la dejaban salir pero llegó el hada buena y al príncipe hizo feliz. (La Cenicienta) |
| De rojo me cubro sin ser amapola, mi abuela y el lobo completan la historia. (Caperucita roja) |
Alto y flaco caballero justiciero y soñador, que, a lomos de Rocinante, a molinos se enfrentó creyendo que eran gigantes. (Don Quijote de la Mancha) |
| ¿ A qué reyes me refiero, que a Belén fueron guiados por una estrella de Oriente, llevando oro y presentes y encontraron a otro Rey, recién nacido en el suelo? ¿A qué reyes me refiero? (Los Reyes Magos) |
Roe, roe en la despensa; roe, roe, roe el pan, y si tú pierdes un diente un tesoro te dará. (El ratón Pérez) |
| Yo fui el primer hombre y, aunque lo que digo te asombre, es nada, al revés, mi nombre. (Adán) |
No soy ave, ni soy pez, ni soy una cosa rara; y sin ser ave ni nada, soy nada y ave al revés. (Adán y Eva) |
| Estudiante que estudias en el libro de Salomón, ¿Cuál es el ave que no tiene sangre ni corazón? (El Avemaría) |
¡Tilín, Tilán!, en las procesiones, ¡Tilín, Tilán!, las fiestas animan ¡Tilín, Tilán!, todos los domingos, ¡Tilín, Tilán!, nos llaman a misa. (Las campanas de la Iglesia) |
| Te sale con un buen golpe, luego se pone morado para que tu puedas presumir de algo arzobispado. (El cardenal) |
No era mona, ni era pillo, y a la Iglesia daba brillo cuando pasaba el cepillo. (El monaguillo) |
| El padre en el mar y el hijo a rezar. (El pulpo y el púlpito) |
Diez damas, cinco galanes, ellos piden pan, ellas piden aves. (El rosario) |
| En las manos de las damas casi siempre estoy metido, unas veces desplegado otras veces recogido. (El abanico) |
Colgada voy por delante y al hombre hago elegante. (La corbata) |
| Soy de piel o paño gordo y me adhiero a tu cuerpo, para que no pases frío cuando llega el invierno. (El abrigo) |
Ani lloró todo el día; perdió lo que más quería (El anillo) |
| Tengo cinco habitaciones, en cada una un inquilino, en invierno cuando hace frío, están todos calentitos. (El guante) |
Rodeo cuellos y cuellos, tanto de ellas como de ellos. (La bufanda) |
| Dos buenas piernas tenemos y no podemos andar, pero el hombre sin nosotros no se puede presentar. (Los pantalones) |
Juntos, en ovillo, duermen los mellizos; cuando se separan, estirados andan. (Los calcetines) |
| Un ala avanza, pero no es ave. ¿Quién lo sabe? (La alabanza) |
Si lo ves, es invierno; si lo guardas, pereces; cada día lo tomas mas de mil veces. (El aliento) |
| Es blanco como la leche y negro como el carbón; es dulce como la miel y agrio como el limón. (El amor) |
¿Qué ser es el que anda de mañana a cuatro pies, a mediodía con dos y por la noche con tres? (El hombre) |
| Nací en tu cuerpo contigo, yo te acompaño y te aliento y, aunque a veces te atormento, si te faltase este amigo, no contarías más el cuento. (El calor) |
Te dice lo que está bien, te dice lo que está mal y no es ninguna persona, ¿de quién se puede tratar? (La conciencia) |
| Muchos lo dan, casi nadie lo toma, cuando se necesita no se recibe y si se recibe casi nunca sirve. (El consejo) |
Me hacen reír, me causan placer, si bien me las haces me las dejo hacer. (Las cosquillas) |
| Salimos cuando anochece, nos vamos si canta el gallo, y hay quien dice que nos ve cuando le pisan un callo. (Las estrellas) |
Soy un señor encumbrado, ando mejor que un reloj, me levanto muy temprano y me acuesto a la oración. (El sol) |
| Muchas lamparitas muy bien colgaditas, siempre encandiladas y nadie las atiza. (Las estrellas) |
¿Qué cosa es esa cosa que entra en el río y no se moja? (Los rayos del sol) |
| Toda mi vida en un mes; mi caudal son cuatro cuartos y aunque me ves pobrecita ando siempre muy alto. (La luna) |
La noche tiene un ojo, un ojo de plata fina y usted será muy flojo, muy flojo, si no adivina (La luna) |
| Por las barandas del cielo se pasea una doncella vestida de azul y blanco y reluce como estrella. (La luna) |
Tan redonda como un queso, nadie puede darle un beso. (La luna) |
| Para unos soy muy corto; para otros, regular; para los tristes muy largo; para Dios, la eternidad. (El tiempo) |
¿Qué cosa, qué cosa es? que vuela sin tener alas, y corre sin tener pies. (El tiempo) |
| Dos hermanas en la plaza, ambas marchan a la par, si una da doce vueltas, la otra una, nada más. (Las agujas del reloj) |
Quién es un viejo ligero, que es de cuatro movimientos puestos en doce cimientos, que, a cualquier pasajero, da más penas que contentos. (El año) |
| Aquí estamos doce hermanos; yo, que el segundo nací, soy el menor entre todos: ¿Cómo puede ser así? (Febrero) |
Doce caballeros, nacidos del sol, todos mueren antes de los treinta y dos. (Los meses) |
| Soy un caballero muy aseñorado, tengo doce damas para mi regalo, todas van en coche y gastan sus cuartos, todas usan medias, pero no zapatos. (El reloj) |
Los siete son hermanitos y viven un solo día: cuando uno nace otro muere, y así se pasan la vida. (Los días de la semana) |