Leyendas

 

1. Albaniña en Casteforte
2. El Áula de Tócame-Roque
3. Blancanieves
4. Caperucita Roja
5. El Mensaje
6. Arco Iris
7. La rana Luci y el grillo Guillermo
8. La cenicienta
9. El pajarillo herido

Albaniña en Castelforte

Martín Cifuentes

Vemos un castillo a lo lejos y de pronto nuestro viaje se hace ameno y grato. Enseguida nos viene a nuestra mente mil preguntas de como seria la gente que lo habitaría en una época tan lejana.

Nos aproximamos en la cima de una montaña escarpada e inaccesible señorea majestuoso un castillo y en ese preciso momento es cuando deja de ser monótono el paisaje: pensamos, con rubor, la de tantas cosas que habrían ocurrido en el.

La vida en el castillo no era cómoda ya que estaba dividido en pequeños habitáculos para percheros lebreles y demás siervos obligados a pagar tributo a cambio de protección del señor del noble lugar.

Estamos ahora en otro castillo un tanto virtual que le vamos a poner una historia. Atención, mucha atención, porque así empieza.

JUGLAR.- ¡Ah, del castillo¡¡¡ Ah del castillo!!

ESCUDERO.- ¡Ya va!¡¡ Ya va!( entre bambalinas)-Llegad en buena hora juglar Aposento. pan y vino generoso de la tierra no ha de faltar-

JUGLAR.- El Todopoderoso bendiga hasta las piedras más pequeñas de este lugar.

ESCUDERO.-Llegáis muy fatigado del viaje: vuestro rostro habla por vos.¿ No es cierto?

JUGLAR.- ¿ Vive Dios¿ Bien decís . Fatigado y con el ánimo por el suelo.

ESCUDERO.- ¿ Hablad por Cristo misericordioso¿ Me tenéis intrigado.

JUGLAR.- Os canto un romance. Su nombre es el CONDE OLINOS y cuanto digo ha ocurrido lejos de este lugar.( El juglar saca de su bolsa de viaje un instrumento musical de cuerda para cantar el romance).

Madrugaba el Conde Olinos,
Mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a la orilla del mar,
a dar agua a su caballo
a la orilla del mar,
Mientras el caballo bebe
se oye un hermoso cantar.
Las aves que iban volando
se paraban a escuchar.
Las aves iban volando
se paraban a escuchar.
" Bebe mi caballo , bebe.
Dios te me libre del mal
de los vientos de la tierra
y de las furias de mar,
de los vientos de la tierra
y de las furias del mar.
Desde las torres mas altas
la Reina le oyó cantar.
"Mira, hija. como canta
la sirenita del mar,"
" No es la sirenita, madre,
que esa tiene otro cantar.
Es la voz, del Conde Olinos,
que es la voz del Conde Olinos,
que por mi penando está."
" Si es la voz de Conde Olinos,
yo le mandare matar;
que para casar contigo
le falta sangre real,
que para casar contigo
le falta sangre real."
" No le mande matar, madre,
no le mande usted matar,
que si mata al conde olinos
a mi la muerte me da.
" Guardias mandaba la reina
al conde Olinos buscar,
que le maten a lanzadas
y echen su cuerpo a la mar,
que le maten a lanzadas
y echen su cuerpo a la mar"
La infantina con gran pena,
no cesaba de llorar.
El murió a la media noche,
y ella. a los gallos cantar.
El murió a la media noche,
y ella, a los gallos cantar"

ESCUDERO.- ( muy asombrado por el romance que ha oído ).Me he quedado sin habla.¿ Ha sucedido como habéis contado?

JUGLAR.- Los hechos sucedieron como siguen:

NARRADOR.- En el reino de Castelforte Vivian felices porque había amor y un gran respeto en todos sus habitantes. Las armas estaban colgadas, y bien oxidadas de no usarlas en las paredes, hasta que un día...

Reina D ª ALBA.- ( Aparece la Reina con dos pajes¿ Donde se habrá metido mi hija? ¡ Albaniña ! ¡ Albaniña !!!.

ALBANIÑA.- Aquí me tiene madre y señora.¿Me buscaba?

D ª ALBA.- Llevo un buen rato en ello porque estoy preocupada. Te veo triste desde unos días para acá y tienes poco apetito.¿ Te ocurre algo

ALBANIÑA.- Señora, será la edad. Me voy haciendo mayor: Si no os importa madre, he quedado en danzar con mis damas que viene por ahí.

D ª ALBA.- Albaniña esta bien. podéis jugar y danzar.( Sale la reina por la derecha y entras damas por el lado izquierdo)

MÚSICA.- SE cantan dos canciones: " La viudita de Conde Laurel" y " Yo tengo un castillo"

BUFÓN.- ( Danza en plan burlesco para hacer reír a la princesa y sus damas). En la batalla de Catalañazor , Almanzor perdió el tambor.

Dama !ª.- Hoy parece que no estáis inspirado, bufón.

BUFÓN .-¡ Cierto! Ninguno iguala en valor al Conde Olinos. Su Brazo no tiembla ante la adversidad.

DAMA 2ª.- ¡ Hablad Bufón ! ¡ Decid cuanto sepáis !

BUFÓN.- Valeroso es el Conde Olinos en cuantas justas y combates ha tenido . Su valor es ponderado por todos los caballeros del Reino. Apuesto, culto, caritativo y dominador del Trivio.

DAMA 3ª .- Dicen que viene a palacio en busca de su amor.

ALBANIÑA.- ¡ Decid Bufón ! ¿ Acaso le habéis visto hoy?

BUFÓN.- Alteza, desde hace unos días ronda el castillo y por lo que deduzco busca vuestro amor.

DAMA 4ª.- Dicen que quiere truncar placer por dolores que estar sin amores"

DAMA 1ª.- ¿ Dios santo ¡ ¡ Cristo Bendito que Olinos encuentre su amorcito¡

DAMA 2ª.- Amor requiere presencia y no sufre ausencia. ( Damas y Bufón salen por la i Zquierda). La Princesa Albaniña queda en mitad del escenario.

ALBANIÑA.- Es cierto El Conde Olinos pena por mí. No me atrevo a decirlo a a mi madre. Padre lo entenderá menos pues cree que aun soy niña. Por ahí llega padre.

DON HERNANDO.- Albaniña, me tenéis mas que preocupado. Vuestra maestra dice que no prestáis interés por las lecciones de Latín y Gramática .

ALBANIÑA.- Prometo enmendarme, señor. Procurare teneros contento.

DON HERNANDO.- Voy de montería .Fuera de palacio me esperan soldados y lebreles. A mi regreso convocaré justas e invitaré a príncipes de reinos vecinos.

ALBANIÑA.- Padre os deseo suerte en la montería y que cobréis muchas piezas.( La princesa se ha quedado sola en el escenario).

No puedo resistir el mover al Conde Olinos.( sale por la derecha y la rein entra por la izquierda).

D ª ALba.- Oigo desde hace un rato una dulce melodía. Parece la Sirenita del Mar. Llamare a Albaniña Albaniña ! ¡ ¡ Alabaniña ¿ ¿.

ALBANIÑA.- Madre y señora aquí me tenéis.

Dº ALBA.- Escucha hija, esa canción. Parece la Sirenita del Mar.

ALBANIÑA.- Madre, no es la Sirenita. Es la voz del Conde Olinos que por mí esta penando. Morirá de pena si no le correspondo.

D ª AlBA.- Si es la voz del conde Olinos yo lo mandare matar; que para cansar contigo le falta sangre real.

ALBANIÑA.- No le mande matar, madre no le mande matar, que si mata al Conde a mi la muerte me da.

D ª ALBA.- Albaniña, retiraos a vuestros aposentos de inmediato. Permaneced allí. ( Sale la Princesa llorando sin cesar)-¿ Aquí la guardia! ¡ Capitán Pomponio ¡

Capitán ( Viene con seis soldados armados) Majestad me es grato prestaros servicios. ( Hace una reverencia él y la guardia inclinación)

Dº ALBA.- Capitán Pomponio, mi mas leal servidor, prended a presto al Conde Olinos y lancearlo sin piedad. Lo arrojais al fondo del mar.

POMPONIO.- Así lo haré Majestad .( Cap sale por la izda la reina por la Derecha9:8 Entra Albaniña con Dama 1ª y Dama2ª.

ALBANIÑA.- Oh, cielos, Moriré de pena si muere el Conde. Mi amor corresponderá a su amor.

DAMA 1ª.- Por todos los Ángeles celestes, Albaniña, sed fuerte.

DAMA 2ª Cuando regrese D. Hernando, nuestro Rey, os prometerá a un apuesto príncipe .

ALBANIÑA.- En el momento que haya muerto el Conde yo moriré a continuación..

( Continuación de Romance" Guardias mandaba la reina al conde Olinos matar" hasta final .Puede muy bien cantar el público con los actores que están en bambalinas.

NARRADOR.- Esta es la historia que ocurrió en el Reino de Castelforte A pocas horas de que muriese el Conde Olinos, lo hizo también Albaniña. Cuando regreso el Rey sufrió mucho con el luctuoso suceso y regaño bastante a la Reina que se encerró en la torre mas alta hasta que todo se olvidase . El amor gano en el lamentable percance, pues sirvió para que en lo sucesivo no ocurriesen hechos dolorosos. Aquí acaba la historia que acabamos de representar si os gustado aplaudirnos sin cesar

FIN

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El aula de Tócame-Roque

Francisco García Purriños

Cuando se alza el telón, el espectador curioso podrá ver un aula de alumnos adolescentes, indolentes y traviesos de 4º de la E.S.O.. Pronto, el espectador curioso podrá observar que estos diablillos no saben lo que hacen o no hacen lo que saben, según.

Se ruega al curioso espectador que no se ría muy alto, tanto para no despertar a los que quieran dormir como para no perderse la posible conocida tragedia.

Hay una pizarra en el fondo, un cuadro con una imagen de la Virgen y una puesta, a la izquierda del espectador .Con esto basta, aunque también podría haber un mapa de Europa y un mural con reglas ortográficas.

Entra el profesor por la izquierda. Los alumnos, que estaban haciendo un jolgorio considerable, se ponen de pie, casi todos.

Profesor:! Buenos días! !Pónganse de pie los que estaban sentados y siéntense los que estaban de pie! Los alumnos obedecen.

Profesor: Bueno; ayer quedamos en que dos y dos son cinco,¿no?

Valentín: Señor profesor,¿no eran siete?

Profesor: Depende, Valentín, depende. Pero bueno, ahora que estáis todos atentos, aprovecharé para haceros unas preguntas, ¿vale? A ver. tú Aquilino, dime dos pronombres

Aquilino : ¿Quien?¿Yo?

Profesor : Muy bien, si señor, dos pronombres. Ahora tú Álvaro: dime una palabra que empiece por "jota"

Álvaro: !Hoy ¡

Profesor: ¿ Hoooy? !Claro¡ No va a ser mañana

Álvaro : Perdone profe, quiero decir que hoy es jueves, que empieza por "j"

Profesor: ! Pero hombre ¡ Si hoy no es jueves. Bueno , vale. ! Eh ¡ pero Francis, ¿ que haces ? Por qué das golpes con la cabeza? ! Vas a romper el pupitre ¡

Francis : Es que no lo entiendo...

Profesor: ¿Que es lo que no entiendes?

Francis: Que "todo junto" se escribe separado, y "separado" se escribe junto...

Profesor: Déjalo Francis: te puede explotar la cabeza. Piensa en otra cosa.

Profe , profe , profe; tengo una duda....

Profesor: A ver si te la puedo ampliar, Salva,¿cuál es tu duda?

Profe,"ayer" ¿se escribe con hache?

Profesor: No, Salva, no

¿Y "hoy"?

Profesor: "Hoy " si. Salva."hoy" sí

Y ¿como puede cambiar tanto de un día para otro?

Profesor: Llevándose la mano a la frente: ! Que tropa ,Señor¡ ! que tropa¡

En este momento se oyen unos golpes en la puerta-o una campana- y entra, algo "mosca",un señor, padre de uno de los alumnos, Teodoro.

Padre: Perdone que interrumpa, señor profesor, pero es que tengo que averiguar si es cierto lo que me cuenta mi hijo, aquí presente...

Profesor: No es una manera muy ortodoxa de entrar, pero tengo curiosidad...¿que le cuenta su hijo?

Padre: Pues que usted le hace al pobre chico las preguntas más difíciles.?que de cierto en ello?

Profesor: ¡ Pero hombre!,,, Nada, señor padre, nada, nada. Precisamente ahora estaba preguntando a los alumnos...¿ quiere usted comprobar las preguntas?

Padre: Si, claro; a eso he venido.

Profesor : Esta bien. Se dirige Teo . Vamos a ver, Teo . No te pongas nervios nerviosos y contesta: ¿cuantos son dos y dos?

Teodoro: mirando a su padre. ¿ lo ves, papá?, ¡ya empieza!

Profesor: ¿ Se convence usted señor padre?. Además ,tengo que comunicarle que su hijo ha copiado en un examen. Lo supe en seguida, al corregir la prueba .copió de Miguelito.

Padre: ¿ Y como sabe usted que copio de ese Miguelito y no fue al revés?

Profesor: Pues porque Miguelito, en la 3ª pegunta escribió: " Esta no me la se", y su hijo, en la misma pregunta, puso"Yo, tampoco.¿ Que le parece?.¿se convence usted ?

Padre: ¡ Que bochorno. hijo! ¡ Qué ridículo me has hecho pasar! Le sacude un par de "soplamocos" a su hijo sin que nadie pueda evitarlo.¡ Toma "cabezudo"

El profesor le calma y le reconduce a la puerta: Dos o tres compañeros consuelan y animan a Teo. entre tanto.

Profesor: Vamos chicos ánimo ¡Ya pasó todo! ¡Seguimos preguntando! Vamos a ver tú Diego ¿que es un polígono?

Es un señor que tiene muchas mujeres.

Profesor: ¡ Asombroso! Bueno, cambiemos de materia. Veamos, Alberto: pregunta de religión: ¿Recuerdas como murió Judas?

Alberto: Duda unos instantes, Luis le qyuda, poniendo una mano en la garganta, ostensiblemente. Por fin, Alberto dice.¡ Ah! ¡sí!,¡de anginas!

Profesor cara de asombro: No se si reír o llorar, A ver, algo mas facil. Literatura. Dime, Pablo,¿ quien escribió El Quijote?

Pablo: a punto de llorar. Yo no he sido profesor.¡yo no he sido!

Abel Elomba se acerca al profesor y la dice, mirando a Pablo: No le riña, profe, Pablo nunca cuenta mentiras: ¡ Si el dice que no fue, es que no fue!

Profesor: debo estar soñando. Manolo, ve a llamar al director, por favor.....

Director: ¿que ocurre, don Francisco?

Profesor : Casi nada: que le pregunto a Pablo " quien escribió El Quijote", y me contesta que él no ha sido. Y, encima, Abel dice que Pablo no miente, que si el dice que el no ha sido, es que que no ha sido él¿ que le parece?

Director: Mire, profesor yo también conozco a Pablo, y se que no es mentiroso; si dice que no es , es que no .... Pero, no se preocupe, a este le atrapamos en seguida. Voy a llamar a la Guardia Civil, Sale a toda prisa. Llega un sargento de la Guardia Civil con cuatro guardias.

Sargento: Ya está señor profesor. Le vamos a echar el guante en seguida. Todas las salidas están vigiladas .Atraparemos al que escribió El Quijote ese. Salen los cinco velozmente. En ese momento, entra un señor elegante. Es el inspector de educación, que esta de vista profesional, inspeccionando el colegio, que es lo suyo.

Inspector: Buenos días. Soy el inspector de Educación y Ciencia, He visto salir a unos guardias, a toda prisa.¿ Que pasa?

Profesor: Que estoy desesperado, señor inspector. Aquí nadie escribió El Quijote... Este alumno dice que el no ha sido, y la guardia Civil ha salido corriendo, a ver si lo atrapan,¿ que le parece?¿ que podemos hacer

Inspector: Pero, hombre señor profesor, Tenga paciencia. Menos mal que he llegado yo... Se dirige a los alumnos: " El Quijote no es un esucia-paredes ni nada de eso. Es una obra muy famosa de le literatura española, escrita por un no menos famoso escritor, llamado Calderón de la Barca.

Profesor. Llevándose las manos a la cabeza.¡Ay! ¿si Lope de Vega levantara la cabeza!

Y cae de vergüenza el telón.

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BLANCANIEVES 

Francisco Javier Bernad Morales

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CAPERUCITA ROJA

Francisco Javier Bernard Morales

El escenario representa: a la derecha la casa de Caperucita, en la que se ven una mesa y tres sillas, dispuestas de modo que ninguna da la espalda a los espectadores, sobre la mesa, una tarta con velas; en el centro, el bosque, con árboles, pajaritos y conejitos —representados por niños—; a la izquierda, la casa de la abuelita con una cama

ESCENA PRIMERA

Caperucita —que aún no lleva puesta la caperuza— y su madre están sentadas a la mesa. La niña no cesa de relamerse mientras mira la tarta. No puede aguantar más, así que unta el dedo en ella y luego se lo lleva a la boca. Mientras ellas hablan, la abuelita sale de su casa y cruza el bosque. Lleva un paquete en la mano.

Mamá: No me gusta que seas tan golosa. Es de muy mala educación comer con los dedos. Además, tenemos que esperar a la abuelita.

Caperucita: Mamá, es que tarda mucho y tengo hambre. ¿Qué me regalará?

La abuelita llega a la casa de Caperucita.

Abuelita: ¡Hola! ¿Cómo estáis? ¡Qué nieta más guapa tengo! ¡Felicidades!

Caperucita y su madre se levantan para besar y abrazar a la abuela

Mamá: ¡Qué alegría verte!

Caperucita: ¿Ya nos podemos comer la tarta?

Abuelita: Abre primero tu regalo

Caperucita desenvuelve el regalo

Caperucita: ¡Ay! ¡Qué nervios! ¡Qué capa tan bonita! ¡Qué caperuza más roja!

Caperucita besa a la abuela y las tres se sientan a la mesa. Se oye la canción Cumpleaños Feliz y Caperucita sopla como si apagara las velas. Después fingen comer.

Abuelita: Me voy a marchar porque no quiero que se me haga de noche por el camino


Las tres se levantan

Mamá: Ten mucho cuidado con el lobo.

Abuelita: No te preocupes. El lobo se ha marchado a la ciudad porque, como allí vive más gente, cree que va a encontrar más comida

Caperucita: Adiós, abuelita.

La abuelita se marcha por el bosque. Baja la intensidad de la luz para indicar que anochece

ESCENA SEGUNDA

Aumenta la luz para señalar el amanecer. Caperucita —ya lleva puesta la capa— y su mamá están en su casa. La abuelita en la suya, metida en la cama. En el bosque, el lobo.

Lobo: ¡Vaya idea mala tuve con irme a la ciudad! ¡Todo está lleno de coches! ¡De milagro no me mató un autobús! La ciudad no es para mí. Menos mal que ya estoy otra vez en el bosque. Voy a descansar un rato y luego buscará a alguien para desayunar.


Se esconde entre los árboles

Mamá: ¡Caperucita! Acaba de llamar la abuelita. Está un poco enferma y se ha quedado en la cama, así que acércate a su casa y llévale esta cestita con un pastel y un tarrito de miel.

Caperucita: Pero mamá,. Si lo que tendrá será una indigestión por la tarta. ¿No será mejor que le prepares una manzanilla?

Mamá: No me gusta que seas tan sabihonda y tan repipi. Harás lo que te digo.

Caperucita: Bueno. Tampoco es para que me regañes.

Mamá: ¡Ah! Aunque se ha ido el lobo, ten mucho cuidado y no te entretengas. Yo, mientras, voy un rato a charlar con las vecinas.

La mamá se marcha por la derecha. Caperucita sale al bosque. Da vueltas por el escenario. Se agacha como si cogiera flores. Se sienta a escuchar el canto de los pájaros. Se tumba en el suelo. Se levanta. Salta. Todo al ritmo de la música

Conejitos: ¿Dónde vas Caperucita, tan de mañana con una capita de lana?

Caperucita: A casa de mi abuelita, a llevarle este pastel y este tarrito de miel.


El lobo, sin que le vean, se asoma entre los árboles

Lobo: ¡Qué suerte! Una niña ¡Qué tierna debe de estar!


Se oculta de nuevo

Árboles: ¡Caperucita! ¡Caperucita! ¿Estás perdida? ¿Qué buscas?

Caperucita: Voy a casa de mi abuelita. Le llevo un pastel y un tarrito de miel.

Árboles: Sigue ese camino y ten mucho cuidado

Vuelve a asomarse el lobo

Lobo: Se me hace la boca agua. Pero si me la como aquí, seguro que algún chivato le lleva el cuento a su madre y me busca un lío.


Se esconde

Pajaritos: ¡Oh, linda niña! Hace una hermosa mañana

Caperucita: Sí. Brilla el sol entre nubes de algodón.

Se asoma el lobo

Lobo: Pues sí que es cursi la pobre. En fin, la voy a engañar par comérmela tranquilamente en casa de su abuela. Allí nadie me molestará.

El lobo sale al encuentro de Caperucita

Caperucita: ¡Buenos días, señor! ¿Sabe usted por dónde podría ir a casa de mi abuelita? La pobre tiene un empacho de tarta y mi mamá se ha empeñado en que le lleve un pastel y un tarrito de miel.

Lobo: Pues le iría mejor un poco de bicarbonato. En fin, vete por ese camino. Ya verás que pronto llegas.

Caperucita: ¡Muchas gracias, señor! Es usted muy amable y muy simpático. Hasta luego.

Se marcha dando vueltas por el bosque.

Lobo: Sí que ha sido fácil engañarla.


Se oye una música amenazadora

ESCENA TERCERA

El lobo se ha aproximado a la casa de la abuelita, quien está tumbada en la cama. Caperucita sigue dando vueltas por el bosque. Entre los árboles se ve a los cazadores.

Abuelita: ¿Quién viene?

Lobo (disimulando la voz): Soy yo. Tu nieta Caperucita. Te traigo un pastel y un tarrito de miel

Abuelita: ¡Vaya! Más dulces. Si me los como reviento. Pero, bueno, cariño, pasa.


Entra el lobo. La abuela se desmaya al verle

Lobo: La vieja se ha desmayado. Mejor. La esconderé y si después de comerme a Caperucita todavía tengo hambre me servirá de postre, aunque debe de estar un poco dura.


El lobo saca a la abuelita de la cama y ocupa su lugar. Llega Caperucita

Caperucita: ¡Abuelita! ¡Ya estoy aquí! Traigo un pastel y un tarrito de miel.

Lobo (disimulando la voz) Entra, hijita, entra. Siéntate a mi lado.

Conejitos: ¡Cazadores! ¡Cazadores! Rápido, a casa de la abuelita.

Caperucita: ¡Qué orejas más grandes tienes!

Lobo: Para oírte mejor

Árboles: ¡Cazadores! ¡Cazadores! Corred, deprisa

Caperucita: ¡Qué ojos más grandes tienes!

Lobo: Para verte mejor

Pajaritos: ¡Cazadores! ¡Cazadores! Salvad a Caperucita

Caperucita: ¡Qué boca más grande tienes!

Lobo: Para comerte mejor

El lobo se levanta y va hacia Caperucita, pero en ese momento entran los cazadores

Cazadores: ¡Quieto si no quieres que te disparemos!

Lobo: Pero si sólo estamos jugando. ¿Verdad, Caperucita?

Caperucita: ¡Mentira! Me querías comer.

Lobo: Pero si estoy a dieta. Además me he hecho vegetariano y macrobiótico

Cazadores: Eso ya se lo explicarás al juez. Estás detenido.


Música y baile general

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EL MENSAJE

Francisco Javier Bernad Morales

ACTO ÚNICO

(Exterior de un castillo. En el centro, la puerta, junto a ésta, una silla, dos ventanas a los lados. A la izquierda un bosquecillo y a la derecha, campos de cultivo. Gerberto y la princesa en el centro)

Princesa: Tenemos que hacer algo,
mi padre desea que me case
con Gilberto

Gerberto: Nunca lo consentiré.
Hablaré con vuestro padre

Princesa: De nada servirá.
Ya sabes que, sin faltarle al respeto,
si algo se le mete en la cabeza
nunca cambia de opinión.

Gerberto: No te falta la razón.
Aun recuerdo con horror
cuando se empeñó en decir
que era redonda la tierra

Princesa: Y para que se callara
todos dijimos que sí

Gerberto: Pero algo se podrá hacer
para que acepte nuestra boda.
Si yo matara a un dragón
me querría como yerno.
También si derrotara a los turcos,
si venciera a los piratas...

Princesa: No digas más tonterías.
Ni dragones, ni turcos, ni piratas,
aquí sólo hay lagartijas.
Con eso no vas a impresionarle.

Gerberto: Puedo descubrir América...

Princesa: Cuando vuelvas seré vieja.
Además he oído contar
que eso lo va a hacer Colón.

(Entra Eloísa, una dama, por la derecha)

Eloísa: Buenos días, Alteza,
Hola, Gerberto

Princesa: ¿Ocurre algo, Eloísa?
Pareces nerviosa

Eloísa: Vuestro padre, princesa,
desde esta mañana está muy extraño,
recorre el castillo de arriba abajo,
habla solo y aunque escucho tras la puerta
no le entiendo lo que dice.

Gerberto: ¡El rey preocupado!
Esta es mi oportunidad:
me entero del problema,
al momento lo resuelvo,
y aprovecho la ocasión
para pedirle tu mano

Princesa: Aunque tú lo hayas pensado,
no parece mal pensado.

Eloísa: Continuaré vigilando
por ver si descubro algo.

Gerberto: ¡Cuidado! Se oyen pasos

Princesa: Ocultémonos

(Gerberto, la Princesa y Eloísa se ocultan en el bosquecillo de la izquierda. Por la derecha entra el rey. Mientras habla se lleva las manos a la cabeza)

Rey: No lo puedo comprender
no me cabe en la cabeza...
¡Qué bien, una silla!
Lo pensaré sentado
que será más descansado.

(Por la derecha entran Gilberto, un caballero, y Elvira, una dama)

Elvira (hace una reverencia): ¡Buenas tardes! Majestad

Gilberto (también hace una reverencia) También os lo digo yo.
Que tengáis muy buenas tardes

Rey: Gracias, gracias, muchas gracias.
Pues aquí estaba pensando

Elvira: Mas, ¡che!, ¿pensando vos?
Eso no es digno de un rey

Gilberto: ¿Pues no tenéis mayordomo,
consejero y escudero,
hasta sastre y tesorero,
zurcidor y zapatero?
¡Qué piensen ellos!

Elvira: Si vuestro padre lo viera...

Gilberto: Si vuestra madre supiera...

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Arco Iris

Javier Oviedo

(El escenario es el cielo. Hay 3 ángeles vestidos de blanco y adornados con alas y una corona dorada que suspende sobre sus cabezas. Junto a ellos, está el Ángel jefe, que se diferencia de los otros por sus ropajes azul celeste. A la altura de las rodillas hay nubes, y al fondo ocupando gran parte del escenario central, está situado un arcoiris)

Jefe: (Pasando un dedo por el arcoiris) El arcoiris está sucio, ¿pensáis que así lo van a poder ver los mortales de abajo con claridad?

Angel 1: Así quedará más (AQUI SE CORTA)

Angel 2: Y si lo hacemos más tarde, los mortales tendrán dos épocas de lluvia.

Jefe: ¡Lo podéis hacer como os dé la gana! Pero si vuelvo a pasar, que volveré, y lo encuentro igual, id pensando en un cambio de destino. En vez de limpiar el arcoiris os encargaréis de sacar brillo hasta la última de todas las estrellas. Así que ya los sabéis. (Se va por la derecha)

Angel 1: (Imitándole) “Os haré limpiar hasta la última estrella”

Jefe: (Voz de) Te he oído, lo tendré en cuenta.

Angel 3: Siempre lo mismo, cuando no es limpiarlo es volverlo a pintar, cuando no, pulirlo, siempre estamos igual

Angel 2: Tampoco está tan mal nuestra labor, no hay muchos días al año en los que aparece el arcoiris

Angel 3: Sí pero los demás Ángeles no hacen casi nada, compara eso con nuestro trabajo.

Angel 1: Además, seguro de que abajo en la tierra ni se enteran de si lo limpiamos o no.

Angel 3: Algunos creen que al final del arcoiris hay una olla llena de monedas de oro

Angel 2: Sí, claro, ¿Y tu crees que la gente se cree eso?

Angel 1: Eso solo sale en los cuentos

Angel 2: Los hay que se creen cosas peores

Angel 3: Sí, los hay que creen que se produce cuando la luz del sol atraviesa unas partículas de agua en suspensión.

Angel 2: Los hay burros.

Angel 3: Míralo, la verdad es que es bonito: Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta.

Angel 1: ¿Añil? ¿Qué es añil?

Angel 2: Es una especie de azul marino es este color de aquí. (Lo señala)

Angel 1: ¿Sabéis lo que os digo? ¡Que ya está bien!, ¿No hacen huelga los mortales? Pues a hacer la huelga del arcoiris.

Angel 2: Sí, que te crees que nos iban a dejar mucho tiempo a manifestarnos

Angel 3: Al día siguiente nos tienes sacando brillo a las estrellas

Angel 1: Pues lo robamos

Angel 2: ¿Cómo que lo robamos?

Angel 1: Pues que lo robamos, que lo hacemos desaparecer.

Angel 2: Ya, ¿Y dónde lo escondemos?

Angel 1: Un buen sitio sería esconderlo detrás de la luna cuando es de día y detrás del sol cuando es de noche.

Angel 2: Me parece que tú has visto muchas películas

Angel 1: No, cuando llegué aquí arriba todavía no se había inventado el cine

Angel 2: Ah, perdona

Angel 3: Oye, pues a mi no me parece tan mala idea, así por lo menos nos libramos de trabajar como lo hemos hecho hasta ahora.

Angel 2: Pero si no hemos dado golpe en todo este tiempo

Angel 3: Bueno, pues para no tener que hacerlo en un futuro.

Angel 1: Venga, no se hable más vamos a cogerlo

(Angel 1 y 3 cogen el arcoiris, cada uno de un extremo)

Angel 2: Un momento, ¿Qué hacéis? Yo todavía no he dicho que está de acuerdo

Angel 3: Somos mayoría

Angel 2: Pero bueno, o sea que no cuenta para nada lo que yo pueda decir y... (Salen los tres, llevándose el arcoiris por la derecha. Entra por la izquierda el Jefe Ángel cuando no hay nadie en el escenario)

Jefe: ¿Dónde estarán? Bueno, veo que por lo menos han decidido llevarse el arcoiris al túnel de lavado. Así me gusta que cumplan mis indicaciones con precisión.

(Sale por donde ha entrado el Jefe Ángel. Los tres Ángeles vuelven a entrar por la derecha)

Angel 1: ¿Ves como no ha resultado tan difícil? ¡Misión cumplida!

Angel 3: Parecemos los Angeles de Charlie.

Angel 1 y Angel 3: (Juntándose en posición de agentes secretos tararean la canción de los Ángeles de charlie) Tarararáaaa ra raaaaaa, ta ra ra raaaaaaaa....

Angel 2: Pues no le veo la gracia, como nos pillen se nos va a caer la corona.

Angel 1: Tranquilidad, hay que tener tranquilidad. Piensa ¿Qué puede pasar?.

(Se oye un trueno seguido de lluvia.)

Angel 2: Por lo pronto me parece que lo sabremos enseguida

Angel 3: (Mirando hacia abajo) Está lloviendo de lo lindo

(Se suaviza el ruido de la lluvia)

Angel 1: (Mirando arriba)Y ahora sale el sol

Angel 2: Sí, y ahora ya sabéis lo que se supone que tiene que salir ¿no?

Angel 1: ¿Los caracoles?

Angel 2: ¡El arcoiris, payaso, el arcoiris!

Angel 3: La gente está mirando hacia aquí

Angel 1: Escondéos que nos van a ver (Se agacha)

Angel 2: Pero, ¿Quieres levantarte? Quien nos va a ver a kilómetros de distancia

Angel 1: Pueden usar telescopios

Angel 2: (Le da una colleja) ¡Toma!, por replicarme.

Angel 3: Parece que entre todos han cogido algo y lo están levantando

Angel 1: ¿Qué será?

(Aparece en el escenario como si hubiese subido de abajo, la parte final de una escalera, cuya parte inferior es tapada por las nubes)

Angel 2: Una escalera, es una escalera

Angel 3: Mirad está subiendo alguien

Angel 2: ¿Lo veis? Ya está, os lo dije, vienen a preguntar por el arcoiris, ¿ahora que hacemos?

Angel 3: Vamos a esperar que suba a ver que quiere

Voz: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!

(Se oye un CRASH)

Angel 1: Uy que resbalón más tonto que ha tenido

Angel 2: Los hay que no tienen suerte

Angel 3: Mirad, ahora sube otro.

Angel 1: Este parece que sube con más salero.

Angel 3: Está apunto de llegar

(Aparece la parte superior del cuerpo, como subiendo de una escalera de un bombero)

Angel 1: Buenos días.

Bombero: Vengo, arf.... en representación de la tierra. Pertenezco al cuerpo de bomberos y he subido para ver que ha pasado con el arcoiris.

Angel 3: ¿Arcoiris? No sé por aquí no hemos visto ningún arcoiris.

Bombero: Es que hace un rato estaba y ahora no lo vemos y queríamos saber si lo pueden traer.

Angel 1: Lo que pasa es que lo hemos tenido que llevar a pintar los colores que estaban muy viejos

Bombero: Pero si cuando estaba hace unos minutos tenía los colores en perfecto estado.

Angel 3: La niebla, con la niebla no se puede ver bien el arcoiris y parece que no está.

Bombero: ¿Y por qué aquí que no hace niebla sigo sin verlo?

Angel 3: ¡Vaya!.

Bombero: Me parece que aquí algo se está cociendo.

Angel 2: ¡Está bien! ¡Ya no aguanto más! Os lo dije, os dije que nos pillarían.

Angel 1: ¿Quieres callarte?

Bombero: ¿Habéis robado el arcoiris? ¿Os habéis atrevido a robar el arcoiris?. Esto no va a quedar así, ahora mismo bajo a la tierra para hablar con el Papa para que comunique la noticia a vuestros superiores, os vais a enterar de lo que vale un peine.

Angel 3: Me temo que no va a poder hacerlo

Bombero: ¿A no? Y ¿Quién me va a impedir hacerlo? ¿Tú?

Angel 3: No, la justicia.

Bombero: ¿La justicia? ¿Con que ley?

Angel: Con la de la gravedad (Empuja la escalera y el bombero cae hacia atrás)

Bombero: Os acordaréis, ahhhhhhh!!!! CRASH!!!

Angel 2: ¡Animal! ¡Eres un animal!

Angel 3: Y que tenía que hacer ¿Qué se chivase?

Angel 1: Eso, porque hablando de chivatos, no sé porqué has tenido que decirle nada.

Angel 2: No hacía falta que le dijera nada, lo estaba averiguando él solito.

Angel 1: Ya, y tú por si acaso no lo resuelve le hechas una mano ¿no?

Angel 2: Ya sabes que cuando vivía era profesor, no lo puedo remediar.

Angel 1: Que gracia me hace, me muero de risa Ja, ja (Con evidente ironía)

(Se empieza a oír un helicóptero)

Ángel 3: ¿Qué es ese ruido?

Ángel 2: Un helicóptero

Angel 1: ¡Mira viene de allí! (Señala hacia la izquierda)

Angel 3: Está bajando alguien

Angel 2: ¿Veis? ¡Problemas, ahora todo van a ser problemas!

(Aparece por la izquierda un policía que porta una pistola)

Policía: ¡Alto! ¡Manos arriba! ¡Y alas, por si acaso!

Angel 1: (A los ángeles) Esperad, yo me ocupo de esto. (Al policía) A ver, identifíquese.

Policía: Agente del cuerpo especial de policía número 457 B (enseña una placa)

Angel 1: Vaya, así que usted es policía ahí abajo ¿no cree que se ha saltado su jurisdicción? Vamos, que esto se sale un poco de su zona.

Policía: Mi zona es de 100 hectáreas alrededor de la ciudad, y como nadie me ha dicho nada, imagino que también sobre todo lo que esté encima o debajo de esa área.

Angel 1: ¿De qué se nos acusa agente?

Policía: De apropiación indebida del arcoiris según consta en el artículo 48 del segundo apartado del derecho penal.

Angel 1: Agente, ¿me permite un par de preguntas?

Policía: Por supuesto, adelante.

Angel 1: Esto de aquí (se señala las alas) ¿Para que sirven?

Policía: (Un poco asombrado por la pregunta) Pues... para volar, vamos, supongo, todas las alas son para volar.

Angel 1: Y ¿Me puede responder de que están hechas las nubes?

Policía: Pues de vapor de agua. Sí, de vapor de agua procedente del mar que se condensa en el aire.

Angel 1: Muy bien, Y mi última pregunta, si esto es vapor de agua y los ángeles tenemos alas que sirven para volar ¿Cómo es que usted se está manteniendo en el aire?

(El policía ante la pregunta mira con tristeza al público y cae al vacío)

Policía: ¡¡¡¡¡AAAAAAAAAHHHHHHHHHH!!!!! CRASH!!!

Angel 1: ¿Veis?, la lógica cae por su propio peso.

Angel 2: Dios mío, ya nos hemos cargado a dos humanos ¿Qué vamos a hacer ahora?

Angel 3: La verdad es que se nos está complicando el problema, creo que lo mejor sería devolver el arcoiris a su sitio.

Angel 1: ¿Y rendirnos tan pronto? Ni pensarlo

Angel 2: (Con ironía) Claro que no, aún queda más gente que cargarse ¿no?

Angel 1: Tampoco es para ponerse así, vamos digo yo.

(Entra el Jefe de los Ángeles)

Jefe: ¡A ver! ¿Qué es lo que sucede? Oigo mucho escándalo por aquí.

Angel 2: Esto... nada, no sucede nada. ¿Qué tendría que suceder?

Jefe: ¿Y el arco iris? ¿dónde está?

Angel 1: Lo estamos limpiando un poco.

Angel 3: Lo hemos puesto bajo la lluvia y así nos facilita la tarea.

Jefe: ¿Bajo la lluvia? ¡Si estamos en la nube más alta? ¿Se puede saber dónde está el arcoiris?

Angel 2: ¡Ya está bien! ¡No aguanto ni un minuto más! ¡Lo hemos robado! ¡Hemos secuestrado el arcoiris!

Jefe: ¡Pero que estás diciendo!

Angel 1: ¡Chivato!

Angel 3: No lo hemos hecho aposta (con voz inocente)

Jefe: ¡Ya ajustaremos cuentas después! ¿Dónde lo habéis escondido? Yo mismo iré a buscarlo.

Angel 2: Un poco lejos de aquí.

Angel 3: Má bien bastante lejos.

Angel 1: Yo diría que lejísimos.

Jefe: Me importa un comino ¿Me vais a decir dónde lo habéis escondido o no?

(Los tres ángeles niegan con la cabeza, cuando aparece por la derecha el diablo arrastrando el arcoiris)

Diablo: ¿Quién demonios ha metido esta cochinada en la olla de los pecadores?

Jefe: ¿Qué diablos hace el diablo con el arcoiris? ¿No habréis...?

Diablo: Vaya, vaya... Qué tenemos aquí... tres lindos angelitos y nada menos que el gran jefe de los ángeles.

Jefe: Sí, y ya nos puede ir devolviendo nuestro arcoiris

Diablo: mmmmm, que poco educado. Se te ha olvidado decir la palabra mágica

Angel 1: ¿Por favor?

Diablo: No, ya la he cambiado. Ja, ja, ja.

Angel 2: ¿Abracadabra?

Diablo: ¡Demonios! ¿Cómo lo has sabido?... ¡Me da igual! Habéis metido esta cosa en mi territorio y ahora me pertenece y no os la daré.

Angel 3: Si sigue portándose así lo llevarán al infierno.

Angel 2: ¿Quieres hacer el favor de no decir tonterias?

Jefe: Exijo que nos lo devuelva, es algo que pertenece al cielo

Diablo: ¿Qué tú me exijes a mí? ¿Qué tú me exijes a mí?. Soy el mayor diablo del infierno, el vizconde de las tinieblas, la pesadilla de todo el que ha habitado alguna vez el averno ¿Y tú me exijes a mí, lagartija alada con corona? ¿Angelucho de pacotilla?

Jefe: Las normas son las normas

Diablo: Eso mismo, las normas son las normas, y como he encontrado esto en MI territorio, en estos momentos me pertenece. Porque me parece a mí que no he sido yo el que lo ha cogido y lo ha llevado allí ¿no?

(Los ángeles se miran y no contestan).

Diablo: Lo dicho, a partir de ahora el arcoiris es solo mío, y se acabó esa cursilería de cuando llueva salga esta cosa ñoña de absurdos colores estúpidos en el cielo. A partir de ahora lo primero que haré será pintarlo de negro carbón, y cada vez que haya un terremoto y un volcán haga erupción, lo que verá la gente surgir de la tierra será el arcoiris carbonizado. ¡Eso sí será espectacular!

Angel 1: ¡No puede hacer eso!

Diablo: Pues mira tú por donde que lo voy a hacer, a no ser que me deis algo a cambio...

Jefe: ¿Qué es lo que quieres?

Diablo: ¿Qué podéis ofrecerme?

Angel 2: ¿Oro?

Diablo: No lo necesito

Angel 1: ¿Otro arcoiris?

Diablo: Tengo el que quiero

Angel 3: No sabemos que es lo que darle.

(Entran por la izquierda el bombero y el policía)

Bombero: Muy buenas, nos han dicho que aquí encontraremos la paz eterna.

Policía: ¡No es posible! ¡Son esos malditos ángeles!

Diablo: ¡Ya está! ¡Quiero las almas de esos dos!

Angel 2: ¡Hecho!

Angel 3: ¡Lléveselo!

Angel 1: ¡Ya tarde!

Jefe: Está bien, haremos ese trato, necesitamos el arcoiris, puede llevárselos.

(El diablo les lanza una cuerda imaginaria y tira de ellos llevándoselos)

Policía: ¡Noooooo! ¡Os acordaréis de estaaaaaa!

Bombero: ¡Volveremoooooos!

Diablo: Eso, eso, chillad, chillad fuerte que vais a chillar todavía más abajo.

(Desaparecen por la derecha)

Angel 1: Bueno al final todo ha salido bien ¿no?

Angel 2: Ya tenemos el arcoiris

Angel 3: Creo que puede estar muy contento de nosotros.

Jefe: ¡Vamos! ¡Andando! ¡A limpiar todas las estrellas! ¡Las quiero ver bien limpias! ¡Vamos! ¡Vamos!

(Les golpea en el trasero con un látigo imaginario mientras desaparecen por la izquierda)

Angel 3: ¡Ay!

Angel 2: ¡Uy!

Angel 1: ¡Que nos dueleeee!

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La rana Luci y el grillo Guillermo

Alberto Pérez Sánchez y alumnos colegio Amelia Vega

En un bonito jardín vivían felices y contentos muchos animalitos.

Los señores gusanos se pasaban el día comiendo hojas, así les costaba tanto caminar.

GUSANOS: ñam, ñam, ñam (desplazamiento de oruga)

Las señoras abejas recogían incansables comida para su colmena.

ABEJAS: zumbido de abejas. Desplazamiento con pasos cortos (movimientos rápidos y nerviosos) Realizan alguna acción de recoger y llevar.

Los pesados escarabajos, que son los barrenderos de los jardines, limpiaban sin descanso toda la tierra.

ESCARABAJOS: desplazamiento en cuadrupedia (manos y pies en el suelo) movimientos lentos y pesados. Acción de limpiar

Delicadas y hermosas mariposas iban de flor en flor.

MARIPOSAS: balanceo de todo el cuerpo, las manos acompañan los movimientos que han de ser lentos.

Sonoros grillos alegraban al resto de los animalitos de aquel jardín.

GRILLOS: Frotándose las manos, tronco y rodillas flexionados, se mueven a la vez que imitan el sonido del grillo. Cri, cri ......

Habitaba en aquel jardín una rana muy charlatana que se llamaba Lucy.

(Aparece Lucy saltando, cruza el escenario y vuelve)

Por amigo tenía a un estirado grillo muy serio llamado Guillermo.

Se encuentran los amigos y se saludan

GUILLERMO: ¡Buenos días! señorita Lucy

LUCY: ¡Buenos días! Guillermo.

GUILLERMO: Hermoso Día, ¿No cree?

LUCY: Si que es un bonito día. Todos los animales del jardín van a ir al parque. Es muy divertido ver jugar a los niños. ¿Por que no vamos nosotros también?

GUILLERMO: Me parece una buena idea, ¡Vamos!

Comienzan a caminar, Guillermo muy estirado con aspecto ridículo, y Lucy a su lado.

GUSANO: Miren a esos dos, el largo parece que se ha tragado un palo.

Todos los animales se rien y lo imitan estirándose.

ABEJA: Y que me dicen de la pequeñaja, ¡Cómo rebota!

Todos los animales se rien y lo imitan agachándose y estirándose.

Guillermo y Lucy no hacen caso de las burlas y siguen su camino.

Todos llegan al parque:

ANIMALES: ¡Qué divertido es el parque! ¡Qué grande!....

Todos juegan, desplazándose según su personaje.

Aparece el saltamontes Federico todos callan y le observa.

FEDERICO: ¡Eh, amigos! Se me ha enredado un hilo en una pierna y no puedo saltar, ¿Me pueden ayudar?

MARIPOSA: Estamos muy ocupados jugando,

Los animalitos siguen jugando e ignorando al saltamontes.

Lucy y Guillermo llegan hasta donde está el saltamontes.

LUCY: Mira Guillermo ese pobre saltamontes, parece muy triste.

GUILLERMO: Que le ocurre señor saltamontes.

FEDERICO: ¡Miren! Se me ha enredado este hilo a las patas y no puedo saltar, he pedido ayuda a los animales pero sólo quieren jugar.

LUCY: ¡Pobrecito! No te preocupes amigo saltamontes nosotros te ayudaremos. ¿Verdad Guillermo?

GUILLERMO: Por supuesto Lucy.

Realizan la acción de desenredar al saltamontes. Con esfuerzo lo van logrando. Cuando terminan el saltamontes da saltos de alegría.

FEDERICO: ¡Libre!¡Libre! ¡Puedo saltar! Gracias amigos.

Entra un niño con un bote en la mano.

NIÑO: ¡Cuantos biñitos! Los cogeré a todos y los meteré en este bote.

Todos aterrados

GRILLO: ¡Qué alguien nos ayude! Cri, cri....

FEDERICO: No se preocupen amigos, yo lo engañaré haciéndome el herido y lo alejaré de aquí.

Federico se hace el cojo.

NIÑO: Que bien cogeré primero a ese saltamontes herido, será muy fácil.

Federico aleja al niño haciendo mutis los dos.

LUCY: Ven amigos lo que es la generosidad. Ustedes no quisieron ayudarlo y él se pone el peligro por todos nosotros.

ESCARABAJO: Tienes razón amiga Lucy, hemos sido muy egoístas.

GUSANO: Nunca más nos burlaremos de nadie y ayudaremos al que lo necesita.

Aparece Federico.

TODOS: ¡Viva el saltamontes Federico! ¡Viva nuestro amigo!

Todos fueron desde entonces muy amigos, compartiendo y ayudándose.

Colorín , colorado, este cuento se ha acabado.

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La Cenicienta

Maria, madre de alumno del colegio Fernando de los Rios, Las Rozas, Madrid
Para la fiesta del curso

Reloj: Hola amigos, me llamo Orondo y soy el reloj de palacio. Desde aquí arriba puedo ver casi todo lo que pasa en esta ciudad. ¡Mirad! Allí vive mi amiga Cenicienta. Esas dos son sus hermanastras. Son un par de chinchonas....

Amelia: ¡Cenicientaaaa! Dame la merienda.

Emilia: ¡Cenicientaaaa! ¿has hecho ya mis deberes?

Amelia: Recoge mis juguetes ahora mismo.

Emilia: Oye tonta, ¿dónde has puesto mis patines?

Reloj: Mirad, aquí viene Cenicienta

Cenicienta: Ya voy, ya voy. Hola Amelia, hola Emilia, estaba pasando el aspirador y no os oía...

Reloj: Y esta es su madrastra

Madrastra: Cenicienta, ¿qué haces de charla y perdiendo el tiempo? Vete a planchar ahora mismo.

Cenicienta: Si Madrastra.

Amelia: Y luego me haces espaguetis para cenar

Emilia: Con tomate

Amelia: Carbonara

Emilia: ¡Con tomate!

Amelia: ¡Carbonara!

Emilia: Tu te callas enana, yo soy la mayor y digo que con tomate

Amelia: Mamiiii, mamiii, si no son carbonara me pongo a llorar

Madrastra: Niñas, niñas, calma. Ya has oído Cenicienta: carbonara para Amelia y tomate para Emilia... y para mi una tortilla. Venga
niñitas mías, vamos a ver la tele un rato.

Reloj: ¡Anda! Mirad quién está aquí. Es un paje de palacio. Me pregunto qué querrá...

(suena el timbre de la puerta)

Paje: Buenos días señorita, aquí le traigo esta carta del rey.

Cenicienta: Muchas gracias, que tenga buen día. (cierra la puerta) ¡Una carta de palacio!

Amelia: (le quita la carta) ¡Yo la abro!

Emilia: (le quita la carta a su hermana) ¡La abro yo!

Madrastra: (le arranca la carta a Emilia)¡ Niñas, niñas!¡ Esos modales!

(abre la carta y lee)

Su majestad se complace en invitar a todas las muchachas de esta casa a un baile que se celebrará en honor de su hijo el príncipe... ¡esta misma noche!

Amelia y Emilia: ¡Hurra! ¡Fiesta! ¡Fiesta!

Cenicienta: Entonces... a mi también me ha invitado.

(se ríen las otras tres)

Madrastra: Pues claro hija, pero no creo que te dejen entrar en palacio con esas pintas. Anda, no digas tonterías y sigue limpiando

(salen las tres riéndose por un lado del escenario y Cenicienta, cabizbaja, por el otro)

Reloj: Como podéis ver no tratan muy bien a Cenicienta. Cada vez que veo a esas tres me entran ganas de, de, de...no se de que.

Pero ¡atentos! Ya se han puesto sus mejores galas y se van al baile. ¡Adiós, petardas! Pero...¿ y nuestra amiga? ¿donde está Cenicienta? Pobrecita, ahí está, llorando...

(suena el timbre de la puerta)

Reloj; ¿Y ahora quien llama?

(Cenicienta se levanta, se seca las lágrimas y abre la puerta)

Hada madrina: ¡ Ta chán !

Cenicienta: Buenas noches señora ¿puedo ayudarla?

Hada madrina: No hija, soy yo la que te va a ayudar. Soy tu hada madrina y ya estoy harta de esas tres pesadas que te hacen la vida imposible. (mira alrededor pensativa) A ver, a ver.. qué tenemos por aquí... ¡Genial! Una Barbi con coche, justo lo que necesitaba. Anda, échalos por la ventana, que si no luego no los podremos sacar de casa.

Cenicienta: ¡Pero Amelia y Emilia se enfadarán!

Hada madrina: ¡Esas consentidas! ¡Pero si ni se van a dar cuenta de tantos juguetes como tienen!

(Cenicienta obedece y el Hada madrina saca su varita mágica por la ventana)

Hada madrina: Abra cadabra, hada madrina, convierte este coche, en una limusina

Reloj: ¡Atiza! ¡Qué cochazo!

Hada madrina: Abra cadabra, araña tejedora, convierte esta Barbi, en una conductora

Reloj: ¡Y con chofer!

Cenicienta: ¡Qué divertido!

Hada madrina: Y ahora el vestido. A ver qué tengo por aquí... (rebusca en su maleta) Este no, este no, tampoco...no, no... ¡Este!

Cenicienta: ¡Qué bonito!

Hada madrina: Anda vístete mientras yo te busco unos zapatos. Aquí están.

Cenicienta: ¡Son preciosos!

Hada madrina: ¡Estás guapísima! Vamos, vamos, date prisa o llegarás tarde

Cenicienta: Muchas gracias hada madrina.

Hada madrina: Una cosita más; como soy un poco novata mis encantamientos no duran mucho. Tendrás que estar de vuelta antes de las doce.

Cenicienta: No importa, esto es muchísimo más de lo que yo esperaba. Gracias. ¡Adiós!

Hada madrina: Adiós Cenicienta, que lo pases muy bien.

Reloj: ¡Vaya fiestorra! Hay muchísima gente pero el príncipe no parece muy contento y ha salido al jardín él solo. ¡Mirad! Ahí llega Cenicienta.

(Cenicienta se queda dudando a la puerta y tropieza con el príncipe)

Príncipe y Cenicienta a la vez: ¡Perdón!

Príncipe. ¿Por qué no estás en la fiesta?

Cenicienta: He llegado un poco tarde y no se por dónde se entra, además me da un poco de vergüenza. ¿Y tú?

Príncipe: A mi no me gustan las fiestas, prefiero quedarme por aquí. ¿Quieres que te diga por dónde se entra?

Cenicienta: Bueno... Pero si quieres me quedo contigo.

Príncipe: ¡Vale! Ven que te enseño el jardín.

(se van juntos paseando)

Reloj: ¡Cenicienta! ¡Cenicientaaaa! Se lo está pasando tan bien que no se está dando cuenta de que ya casi son las doce y yo no puedo aguantar más... ¡Ay,! ¡Ay! ¡Allá van!

Dong... dong... dong...

Cenicienta: ¡Ay madre! Me tengo que ir corriendo. Lo he pasado muy bien contigo, muchas gracias. ¡Adios!

(sale corriendo)

Principe: Espera, no te vayas por favor. Quiero volver a verte... Se ha ido y no se ni dónde vive.
¿Qué es esto? ¡Pero si es uno de sus zapatos! Por qué se habrá ido tan deprisa? Tengo que encontrarla como sea.

Reloj: Pues así acabó la fiesta. Cenicienta consiguió salir del palacio por los pelos, justo antes de que su precioso vestido y su cochazo desaparecieran. El príncipe se quedó desolado pero decidió que no se rendiría hasta que encontrara a su nueva y especial amiga.

Madrastra: ¡Niñas, niñas! Aprisa, arreglaos que ya llega el paje de palacio. Ya sabéis que el príncipe ha dicho que se casará con la muchacha que se pueda poner un zapato que encontró en el jardín de su palacio.

Amelia: Seguro que me vale a mí.

Emilia: De eso nada tonta, YO seré la princesa.

(suena el timbre de la puerta)

Amelia y Emilia: ¡Yo primero! ¡Yo primero!

Madrastra: ¡Silencio! Cenicienta abre la puerta

Cenicienta: Buenos días.

Paje: Buenos días señoritas. De parte de...

Madrastra: Ya sabemos ese rollo. Pase y pruebe el zapato a mis niñitas de una vez .

Paje: Si se-se-señora.

Amelia: Ese es mi zapato, traiga aquí.
¡Uy! ¡Uy! Pero qué pequeño es. ¡Ay! Que dañoooo!

Emilia: ¡Me toca, me toca! A mi seguro que me vale porque soy más pequeña .¡Buaaaa!¡Buaaaa! Mamiii... no me entra ¡Buaaaa!

Madrastra: Sois unas torpes. ¡Las dos! Os vais a enterar...

Paje: Yo-yo-yo ya-ya-ya- me voy

Cenicienta: Falto yo.

Paje: Es verdad, discúlpeme por favor.

Madrastra: ¡ Lo que faltaba! Vete a la cocina inmediatamente, Cenicienta. No la haga caso, es solo una sirvienta

Paje: De eso nada. Tengo órdenes del príncipe. Acérquese señorita.
¡Le está perfecto!

Madrastra, Amelia y Emilia: ¡No puede ser!

Paje: (saca un teléfono móvil y llama) ¡Alteza, la hemos encontrado!

Reloj: Y así fue como el príncipe encontró a Cenicienta. Después de ese día ya nunca volvieron a separarse, fueron felices y comieron perdices.

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El pajarillo herido y el abeto

Francisco Garcia Pourriños

{ Al levantarse el telón, se va viendo un bosque, con cinco "árboles" en primer plano ( abeto, roble, abedul, sauce y castaño). A un lado, el narrador y su hermanito, otro lugar: el dormitorio de su casa. El hermanito, acostado, y su hermano, el narrador sentado en una silla, cogiéndole una mano y en actitud de contarle una historia.}

Hermanito: ¡Anda! ¡Cuéntame una historia! ¡Por favor!

Narrador: ¡Cállate de una vez, Dani! ¡No tengo ganas!

Hermanito: ¡Hala! ¡Por favor! ¡Sólo ésta! ¿Vale? ¿Vale, Carlos

Narrador: ¡Está bien! ¡La ú_ma, eh! ¡Prepárate!

Hermanito: ¡Gracias, gracias! ¡Viva! ¡Una bonita, eh!

Narrador: ¡Está bien! ¡Cállate ya! Empezamos...¿Sabes por qué el abeto conserva sus hojas en invierno?

Hermanito: ¡No! ¿POT qué? ¿Por qué?

Narrador: Te lo voy a contar... ¡Atiende!

Érase una vez un pajarillo que tenía un ala rota y no podía volar bien. Se había golpeado contra un tronco al intentar huir de los disparos de un cazador...y volaba lo mejor que podía con su ala rota y se arrastraba hacia el bosque",

{ Aparece el pajarillo por un lateral}

Pajarillo: Tal vez los árboles del bosque me darán cobijo...Voy a preguntárselo...

Narrador: El primer árbol que encontró era un roble. Como estábamos a comienzos del otoño, tenía muchas bellotas y muchas hojas: era muy ITondoso. El pajarillo le dijo:

Pajarillo: Señor roble: ¿podría usted alojarme entre sus hojas hasta la primavera? Yo no puedo volar bien con mi ala rota...

Roble: Pero bueno, pajarraco; ¿tú crees que soy tonto? Tú lo que quieres es comerte todas mis bellotas. ¡Largo de aquí! ¡Fuera!

Narrador: El pobre pajarillo se fue, volando lo mejor que podía con su ala rota, hasta que llegó frente a un abedul muy elegante, con su hermoso vestido plateado. El pajarillo le preguntó humildemente:

Pajarillo: Hermoso abedul: ¿me dejaría usted vivir entre sus ramas hasta que llegue la estación buena? Tengo esta ala rota y no puedo volar bien...

Abedul: Pero, ¿ cómo se te ocurre pedirme eso, pajarito? ¿ No sab_que soy el marqués de la Plata, el abedul más precioso del bosque? ¡Menuda facha tendría contigo ahí arriba! ¡Qué desastre! ¡Búscate otro arbolito! ¡Hay muchos por aquí! ¡Lárgate!

Narrador: El pobre pajarillo se fue, volando y volando lo mejor que podía con su ala rota. ..Estaba algo desanimado.

De pronto, aparecieron unos fantasmas muy juguetones. Se habían escapado de un castillo inglés y pasaban por el bosque, en busca de aventuras. Divisaron al pajarillo y se movieron a compasión. Y se acercaron a él... Gordo: ¿Qué te pasa, pajarillo?


Pajarillo: Pues que no puedo volar bien con mi ala rota y los árboles del bosque no quieren cobijarme.

Delgado: Nosotros te ayudaremos... Venga, chicos, vamos a ayudarle...

Alto: ¿Cómo podríamos ayudarle?

Bajo: ¿ Le cantamos una canción?

Los demás: ¡Bien! ¡vale! ¡eso, eso!

Narrador : Y le cantaron esta canción, mientras bailaban alrededor

(Cualquier Canción popular que se quiera enseñar a los niños)

Narrador: El pajarillo se sintió más animado. Y los fantasmas se despidieron:

Gordo: ¿Qué? ¿ Ya estás más animado? ¡Alégrate!

Delgado: Bueno, ánimo, pajarillo. Tenemos que marchamos al castillo antes de que se entere mamá.

Alto v Bajo: Sí, vámonos. ¡Adiós, pajarillo! ; sigue intentándolo...

Todos: ¡Adiós! (Desaparecen por un lateral)

Narrador: El pajarillo, más confortado, se dirigió a un sauce llorón, que estaba cerca.

Paiarillo: ¡Hola, señor Sauce! ¿ Podría usted guarecerme entre sus ramas hasta que llegue la estación florida? Ya ve que estoy herido: no puedo volar bien con mi ala rota....

Sauce: ¡Lárgate, pajarillo! No acostumbro a recibir extraños en mi casa: no me dejan llorar bien ¿ sabes? Así que ¡lárgate!

Narrador: El pobre pajarillo se fue volando lo mejor que pudo con su alal rota. Y llegó a un castaño de copa redonda. Le preguntó humildemente: Pajarillo: Señor marqués del Castañar, ¿Podria dejarme vivir entre su hojas hasta la primavera? Tengo un ala rota y no puedo volar bien...

Castaño: No alojo nunca a los forasteros, pajarillo. Lo siento. Lo único que puedo hacer es darte una castaña... ¡Vete!

Narrador: El pobre pajarillo estaba desconsolado. No sabía a quién dirgirse. Siguió arrastrando su ala rota, buscando quien le acogiese...


Entonces el abeto le vio pasar y le dijo:

Abeto: Pero, ¡Chico! ¡Quédate commgo! ¡No faltaría más...! Mira, ponte aquí, en, esta rama frondosa: creo que es la más calentita. Puedes quedarte aquí todo el InVIerno.

Pajarillo: Muchas gracias, señor abeto.

Abeto De nada. Así me harás compañía.

Narrador: Al poco tiempo, el príncipe del hielo, hijo del Rey Invierno, preguntó a su padre: (Aparecen los dos)

Príncipe del Hielo: ¿Puedo divertirme con cualquier árbol? ¿Puedo soplarles a todos?

El Rey Invierno: Puedes soplar a los que quieras, hijo; pero el árbol que fue bueno con el pajarillo herido, debe conservar sus hojas. A ése, déjale tranquilo.

El príncipe del Hielo: Bien, papá.

Narrador: Y fue soplando y soplando a los árboles, que iban perdiendo sus hojas.. .

Sin embargo, al abeto, que había alojado al pajarillo herido, tuvo que dejado en paz... y conservó sus hojas en invierno para siempre...

Narrador: Bueno, menos mal que se ha dormido este pelmazo...

( y se retira lentamente, mientras cae el telón)

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